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jueves, 1 de diciembre de 2011

Identificación de Salmonella en pollos de engorde sometidos al impacto del estrés térmico agudo

Autor: AB Santos-Vaz1*, A Giampietro-Ganeco1, SE Yatsuyamagi1, L Miyagusku2, H Borba1, PA Souza1 - 1Faculdade de Ciências Agrárias e Veterinárias da UNESP -Brasil. 2Centro de Tecnologia de Carnes do Instituto de Tecnologia de Alimentos (ITAL)-Brasil
Resumen


El trabajo evaluó el efecto del estrés térmico sobre la incidencia de Salmonella spp. en pollos de engorde. Se utilizaron 500 pollos Cobb, de los cuales 100 se mantuvieron a temperatura termoneutra, ideal para cada fase de la crianza, siendo éste el grupo testigo, y los otros 400 animales fueron criados en una cámara climática bajo condiciones de temperatura de 32ºC, considerada de estrés térmico para las aves. A los 21 días 25% de las muestras dieron positivo para Salmonella, a los 35 días 15% y a los 42 días 7.8%.
Palabras Clave: Contaminación microbiana, Higiene, Salud pública, Microorganismos.

Introducción
El hecho de que Brasil sea el mayor exportador de carne de aves, hace que el control sanitario se vuelva cada vez más exigente por parte de los países importadores (Back, 2002). La presencia de microorganismos patógenos, en los pollos de engorde y la posible contaminación del pollo en canal durante el procesamiento, asumen aspectos relevantes en términos de sanidad animal y salud pública (Moreno et al., 2006). El género Salmonella se considera uno de los más importantes patógenos transportados por alimentos, principalmente los derivados de pollo, debido al hecho de que está ampliamente distribuido en la naturaleza, a que tiene un gran número de reservorios, a que presenta serotipos inespecíficos a los hospederos y a que presenta cepas multirresistentes a los antimicrobianos (Bersot, 2006). Quinteiro-Filho et al. (2010) verificaron que el estrés por calor fue capaz de aumentar las unidades formadoras de colonias de Salmonella spp. (UFC/g) en el bazo de los animales causando reducción en la ganancia de peso y en el consumo de ración y aumentando la mortalidad. Es por ello que el presente trabajo tuvo como objetivo evaluar la interacción del estrés térmico agudo sobre la incidencia de Salmonella spp. a lo largo de la cadena productiva de pollos de engorde.
Material y Métodos
El  experimento se realizó en las cámaras climáticas experimentales de la Facultad de Ciencias Agrícolas y Veterinarias (FCAV), UNESP, Campus Jaboticabal, SP, Brasil. Se utilizaron 500 animales de la estirpe Cobb, de los cuales 100, fueron criados en cámara climática termoneutra, durante toda la fase experimental, siendo el grupo testigo de este trabajo. La temperatura termoneutra se ajustó de acuerdo con cada fase de crianza: 0-21 días 28°C, 22-35 días 24°C y 36-42 días 21°C. Los otros 400 animales, que se sometieron al estrés, fueron alojados en otra cámara que, inicialmente se ajustó a una temperatura termoneutra, ideal para cada fase de crianza y durante las fases de estrés la temperatura de la cámara se elevó a 32ºC. Los animales fueron sometidos a estrés térmico durante diferentes períodos (0, 24, 48 y 72 horas) empezando a los 21, 35 y 42 días de edad y después de cada período de estrés fueron sacrificados 12 animales de cada tratamiento:
T1 -    aves de 21 días criadas a temperatura termoneutra de 28°C de 0-21 días y no sometidas a estrés;
T2 -    aves de 21 días criadas a temperatura termoneutra de 28°C de 0-21 días y sometidas a estrés calórico de 32°C durante 24 horas;
T3 -    aves de 21 días criadas a temperatura termoneutra de 28°C de 0-21 días y sometidas a estrés calórico de 32°C durante 48 horas;
T4 -    aves de 21 días criadas a temperatura termoneutra de 28°C de 0-21 días y sometidas a estrés calórico de 32°C durante 72 horas;
T5 -    aves de 35 días criadas a temperatura termoneutra de 24°C de 22-35 días y no sometidas a estrés;
T6 -    aves de 35 días criadas a temperatura termoneutra de 24°C de 22-35 días y sometidas a estrés calórico de 32°C durante 24 horas;
T7 -    aves de 35 días criadas a temperatura termoneutra de 24°C de 22-35 días y sometidas a estrés calórico de 32°C durante 48 horas;
T8 -    aves de 35 días criadas a temperatura termoneutra de 24°C de 22-35 días y sometidas a estrés calórico durante 72 horas;
T9 -    aves de 42 días criadas a temperatura termoneutra de 21°C de 36-42 días y no sometidas a estrés;
T10 -  aves de 42 días criadas a temperatura termoneutra de 21°C de 36-42 días sometidos a estrés calórico durante 24 horas;
T11 -  aves de 42 días criadas a temperatura termoneutra de 21°C de 36-42 días y sometidos a estrés calórico durante 48 horas;
T12 -  aves de 42 días criadas a temperatura termoneutra de 21°C de 36-42 días sometidos a estrés calórico durante 72 horas.
Los análisis de laboratorio se realizaron en el Laboratorio de Microbiología del Centro de Investigación y Desarrollo de Carnes (CTC) del Instituto de Tecnología de Alimentos (ITAL). Para detectar la existencia del patógeno Salmonella spp se empleó la metodología de Reacción en Cadena con Polimerasa (PCR) propuesta por el fabricante "Biocontrol". Después del proceso de evisceración se recolectaron 2 muestras de cada tratamiento compuestas por 3 pollos y 2 muestras control, dando como resultando 48 muestras. Las muestras de piel del cuello fueron recolectadas después de las operaciones de desplumado: salida de la desplumadora, entrada al enfriador (chiller) y salida del enfriador, dando como resultado 48 muestras. Las muestras de hisopo cloacal fueron recolectadas antes y después de colocar los pollitos en los compartimientos. La toma de muestras ambientales se realizó antes del alojamiento de los animales y después del mismo, haciendo un total de 66 muestras. Estas muestras se recolectaron utilizando un par de cubiertas de calzado desechables que fueron calzadas y arrastradas, en caminatas de ida y vuelta paralelas al comedero en toda la extensión longitudinal del compartimiento.
Resultados y Discusión
Los Cuadros 1, 2 y 3 muestran que (Cuadro 1), tanto el ambiente como los pollos no se encontraban contaminados con cepas de Salmonella spp al inicio del experimento.
Tabla 1. Presencia de Salmonella en los pollos y el ambiente al inicio del experimento.
Tipo de Muestra
Medio de Muestreo
Lugar de Muestreo
Salmonella
Pollitos
Hisopo
A la recepción de los animales
-
Ambiental
Cubiertas de calzado
Corral Testigo
-
Corral Tratado
-
Según Silva y Duarte (2002), las salmonelas se encuentran abundantemente difundidas en la naturaleza y la importancia de su diseminación ha sido ampliamente estudiada, principalmente en la producción avícola. Esta diseminación natural puede ser una de las explicaciones para la ausencia inicial de Salmonella en el ambiente y en los animales antes de la introducción de los mismos en los corrales, ya que al inicio del experimento no hubo diferencias en la manipulación de las aves ni en la temperatura entre los grupos tratados y el testigo.
Tabla 2. Presencia de Salmonella en el ambiente e hisopo cloacal en el 2º, 3º y 15º días
Tipo de Muestreo
Medio de Muestreo
Lugar de Muestreo
Día de la Colecta
2º día
3° día
15º día
Ambiental
Cubierta de calzado
Corral Testigo
+
+
+
-
+
+
Corral Tratamiento
-
+
+
-
-
-
Cloacal
Hisopo
Corral Testigo
-
-
-
-
-
-
Corral Tratamiento
-
-
-
-
-
-
Tabla 3. Presencia de Salmonella spp. en los diversos tratamientos.
Tratamiento
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
Edad de las aves
21
35
42
Período de estrés térmico
0
24
48
72
0
24
48
72
0
24
48
72
Cama de Pollo
(Cubierta de calzado)
Antes de la Captura
Testigo
+
+
+
+
+
-
-
-
-
-
-
-
+
+
+
+
+
-
+
-
+
+
+
-
Trat
-
+
-
-
-
+
-
-
-
-
-
-
-
+
-
+
+
+
+
-
+
-
-
-
Cloaca
(Hisopo)
En la Captura
Testigo
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
Trat
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
Sacrificio
(Piel de
Salida de Desplumadora
Testigo
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
Trat
-
-
-
-
-
-
-
+
-
-
-
-
Cuello)
Entrada al Enfriador
Testigo
-
-
+
+
-
-
-
-
-
-
-
-
Trat
-
-
-
-
-
-
-
+
-
-
-
-
Salida del Enfriador
Testigo
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
Trat
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
Sacrificio
(Intestino)
Después de Evisceración
Testigo
+
-
+
-
+
-
-
-
-
-
-
-
Trat
-
-
+
+
-
-
-
-
-
+
-
-
Al analizar los resultados obtenidos en los corrales, se verifica que las muestras del grupo testigo a los 21 días resultaron todas positivas a Salmonella spp., lo que no sucedió con las muestras provenientes de los tratamientos, las cuales presentaron una contaminación inicial baja que se mantuvo a lo largo del experimento. Para mantener la temperatura del corral del grupo testigo fue necesario tomar algunas medidas, lo cual puede haberlo dejado más susceptible al ambiente externo, favoreciendo la entrada de algunos vectores y con ellos, la contaminación. Algunas muestras de piel de cuello de los animales del grupo testigo a los 21 días y de los animales de los grupos tratados, a los 35 días mostraron estar contaminadas con Salmonella en la entrada del enfriador, pero después de la salida del mismo las muestras resultaron negativas, indicando que no sucedió ningún tipo de contaminación de la canal durante el proceso de enfriamiento.
De todas las muestras analizadas, a los 21, 35 y 42 días (n=192), 39 muestras, es decir 20.31% resultaron positivas para Salmonella spp. en la prueba de PCR. Sin embargo, 3 de estas muestras (7.69%) resultaron negativas en las pruebas tradicionales. Este hecho puede ser explicado por la presencia del ADN del organismo que se detecta en la prueba de PCR, sin embargo, la bacteria inactiva no logra multiplicarse ni formar colonias típicas en las pruebas tradicionales que necesitan un organismo activo. El Cuadro 3, no muestra correlación entre los cambios en el período de estrés térmico y el aumento de la contaminación, contrario a lo que afirman Quinteiro-Filho et al. (2010). Por otro lado, la disminución poblacional parece estar relacionada con la reducción de muestras con Salmonella positiva. Los animales sacrificados a los 21 días dieron como resultado, 25% de muestras positivas a Salmonella, a los 35 días 15% y a los 42 días, 7.8%.
Conclusión
Los diversos períodos de estrés térmico sufrido por las aves no influyeron en la contaminación por Salmonella spp.
Bibliografía
Back A. 2002. Manual de Doenças de Aves. Casacavel, Brasil.
Bersot LS. 2006. Salmonella no Brasil: sua importância no abate de aves. In: V Simpósio de Sanidade Avícola de UFSM, Santa Maria.
Moreno MRF, Sarantinopoulos P, Tsakalidou E. 2006. The role and application of enterococci in food and health. International J. Food Microbiol. 106:1-24.
Silva EN & Duarte A. 2002. Salmonella Enteritidis em aves: Retrospectiva no Brasil. Rev. Brás. Ciênc. Avíc. 4:85-100.
Quinteiro-Filho WM, Ribeiro A, Ferraz-de-Paula V, Pinheiro LM, Sakai M, Sá LRM, Ferreira AJP, Palermo-Neto J. 2010. Heat stress impairs performance parameters, induces intestinal injury, and decreases macrophage activity in broiler chickens. Poult. Sci. 89(9):1905-1914.
  Tomado de engormix.com

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Uso de glutaraldehído en la desinfección de incubadoras

Autor: Debora Takahashi1 & Claudio Fava2- 1 Dow Microbial Control, São Paulo, Brasil; 2 Dow Microbial Control, Illinois, USA.
Resumen


La contaminación microbiana en la superficie de las incubadoras es frecuentemente fuente de infección para los animales. Es de suma importancia usar un biosida que controle a estos microorganismos sin afectar al embrión. El glutaraldehído es un biosida de amplio espectro de acción, no corrosivo y biodegradable. Su eficacia se evaluó en un estudio de campo, después de la desinfección con una mezcla sinérgica de glutaraldehído y cuaternario de amonio o con un desinfectante a base de glutaraldehído existente en el mercado estadounidense. Los resultados muestran un efecto superior de la mezcla sinérgica de glutaraldehído con cuaternario de amonio.
Palabras Clave: Contaminación, Desinfección, Glutaraldehído, Bactericida, Viricida.

Introducción
La contaminación microbiana de las superficies de las incubadoras es fuente frecuente de infecciones para los animales (Wright y Anderson, 1959). Un biosida que controle a estos microorganismos sin afectar al embrión es de suma importancia. Aun cuando la fumigación con formaldehído se ha utilizado para este propósito con éxito (Lancaster y Crabb, 1953; Proudfoot y Stuart, 1970), los gases de este compuesto presentan un riesgo para la salud de los usuarios y, además, tienen efecto residual a largo plazo (Harry, 1954). El glutaraldehído es un compuesto alternativo, que se conoce por su efectividad contra bacterias Gram negativas, Gram positivas, esporas bacterianas, virus y algunos hongos. Un desinfectante a base de glutaraldehído y una mezcla de glutaraldehído y cuaternario de amonio se sometieron a una prueba como desinfectantes de huevos en las incubadoras, demostrando ser efectivos. También se investigó la eficacia  del desinfectante a base de glutaraldehído y cuaternario de amonio (Ucarsan®) contra microorganismos endémicos de la industria avícola. Una dosis típica fue eficaz contra muchos tipos de microorganismos presentes en la plantas de producción de pollos y cerdos (La Marre y Martin, 1989).
Una patente de 1989 (US Patent 4800235, "Synergic biocide of 1,5-pentanedial and a mixture of n-alkyl dimetyl benzyl ammonium chloride and n-dialkyl methyl benzyl ammonium chloride"OJO BILINGUE?????) describió la composición sinérgica de glutaraldehído con clorhidrato de benzalconio en el tratamiento del agua de procesos industriales para prevenir el crecimiento de bacterias Gram negativas y hongos (La Marre y Martin, 1989). Los datos usados para respaldar esta patente confirman la sinergia del glutaraldehído con cuaternario de amonio, pues la mezcla de estos dos principios activos aumenta en casi 10 veces la efectividad contra bacterias y  hongos en comparación con los biosidas aislados.
Además del amplio espectro de acción del glutaraldehído, este compuesto activo no es carcinogénico ni irrita la piel a las concentraciones de uso. Otra característica es que tiene el potencial de ser biodegradable y, por lo tanto, no contribuye a la contaminación del suelo ni de las aguas pluviales cuando se utiliza en las granjas y se desecha al medio ambiente. Además, el glutaraldehído no es corrosivo y, por lo tanto, no ataca el material metálico de incubadoras y granjas.
El glutaraldehído se probó contra muchos microorganismos que pueden causar enfermedades en los animales, tales como virus: H1N1, SARS, Influenza Aviar, etc. Bacterias: Salmonella, Mycoplasma, el germen causante de la Tuberculosis Aviar y hongos: Aspergillus. En este estudio se evaluó la efectividad de una mezcla sinérgica de glutaraldehído y cuaternario de amonio (Ucarsan) mediante una prueba de campo en plantas de incubación.
Material y Métodos
Se recolectaron muestras en una incubadora, que se dividieron en dos partes: A y B. En la parte A se aplicó la mezcla sinérgica de glutaraldehído y cuaternario de amonio (Ucarsan) y en el área B se aplicó un producto comercial, compuesto por glutaraldehído al 7% y cuaternario de amonio al 26%. Los dos productos se aplicaron a la misma concentración (7.5 g/l).
Durante dos meses, semanalmente se tomaron muestras utilizando hisopos antes y después (30 minutos después de la aplicación) del desinfectante (7 días después). Se tomaron muestras de pared, techo, ventilador, aspersor y puerta, para lograr un total de 280 muestras.
Se realizaron conteos de bacterias y hongos en las muestras recolectadas. Las bacterias se sembraron en medio de tripticasa soya agar (TSA) y los hongos en medio de sabouraud dextrosa agar (SDA), y se incubaron a 30oC por 72 horas.
Las muestras se clasificaron de acuerdo con el nivel de contaminación encontrado, utilizando la siguiente identificación: crecimiento Leve (0-9 unidades formadoras de colonias [UFC]), Moderado (10-99 UFC) y Pesado (>100 UFC).
Resultados y Discusión
El nivel de contaminación bacteriana encontrada en las muestras de la incubadora 1 (área A) se muestra en el Cuadro 1.
El número de muestras con nivel de contaminación clasificada como Pesada en las muestras tomadas antes de la aplicación del desinfectante fue de 180, mientras que después de la desinfección con la mezcla sinérgica de glutaraldehído y amonio cuaternario (Ucarsan®), fue de 64, mostrando una reducción del 64% de las muestras con alto índice de contaminación en el área A.
Cuando evaluamos el efecto en el área B (Cuadro 2) antes de la desinfección el número de muestras con alto nivel de contaminación fue 197, mientras que después del tratamiento con el desinfectante con glutaraldehído (7%) + amonio cuaternario (26%) fue 122, mostrando una menor reducción en la muestras con alto índice de contaminación, tan solo 38%.
Cuando evaluamos el nivel de contaminación por hongos encontrado en las muestras de la incubadora 1, área A (Cuadro 3), verificamos que pocas muestras presentaron niveles de contaminación alto por hongos, tan solo 9 antes de la aplicación del desinfectante Ucarsan® y 4 después de la desinfección, logrando una reducción del 56%. En el área B, antes de la aplicación del desinfectante comercial (glutaraldehído 7% + amonio cuaternario 26%) se encontraron solamente 3 muestras con contaminación micótica alta, logrando una reducción del 33%, y solamente dos muestras presentaron un nivel alto de contaminación. OJO CAMBIAR A CONTAMINACIÓN BAJA, MEDIA Y ALTA?????
El glutaraldehído es un principio activo potente y de amplio espectro que incluye bacterias, hongos y, principalmente virus, que se puede utilizar ´para la desinfección de granjas. No es oxidante, a diferencia de lo que ocurre con otros ingredientes activos oxidantes como los agentes clorados. Además, no es corrosivo. Se considera que es rápidamente biodegradable y no es bioacumulativo (La Marre y Martin, 1989).
La sinergia del glutaraldehído con el cuaternario de amonio y la mayor concentración del activo (42%) en el producto Ucarsan® hizo que esté fuese más efectivo que el otro desinfectante probado (glutaraldehído 42% + amonio cuaternario 7%), principalmente contra bacterias.
Cuadro 1. Nivel de contaminación de los hisopos recolectados en la incubadora 1 (área A). Antes (A) y después (B) de la aplicación del desinfectante Ucarsan ® (glutaraldehído 42% + cuaternario de amonio 7%)
Bacterias
A) Antes de la desinfección
B) Después de la Desinfección con Ucarsan®
Semana
Baja
Media
Alta
Baja
Media
Alta
1
10
0
0
10
0
0
2
20
0
12
29
1
2
3
16
2
16
31
2
1
4
7
0
27
21
3
10
5
2
0
32
21
1
12
6
6
1
27
24
1
9
7
4
1
29
22
2
10
8
11
0
23
22
0
12
9
19
1
14
25
1
8
TOTAL
95
5
180
205
11
64
Cuadro 2. Nivel de contaminación de bacterias en los hisopos recolectados en la incubadora 1 (área B), antes (A) y después (B) de la aplicación del desinfectante comercial (glutaraldehído 7% + Cuat. Am. 26%)
Bacterias
A) Antes de la Desinfección
B) Después de la Desinfección con Ucarsan®
Semana
Baja
Media
Alta
Baja
Media
Alta
1
1
0
9
7
1
2
2
8
2
22
19
1
12
3
9
0
25
19
4
11
4
8
0
26
20
1
13
5
2
2
30
12
2
20
6
5
0
29
10
1
23
7
4
1
12
6
0
11
8
6
0
28
11
0
23
9
6
2
16
15
2
7
TOTAL
49
7
197
119
12
122
Cuadro 3. Nivel de contaminación con hongos en los hisopos recolectados en la incubadora 1 (área A): antes (A) y después (B) de la desinfección con Ucarsan® (glutaraldehído 42% + amonio cuaternario 7%)
Bacterias
A) Antes de la Desinfección
B) Después de la Desinfección con Ucarsan®
Semana
Baja
Media
Alta
Baja
Media
Alta
1
10
0
0
10
0
0
2
30
0
2
32
0
0
3
34
0
0
34
0
0
4
34
0
0
34
0
0
5
32
0
2
34
0
0
6
33
0
1
33
1
0
7
32
0
2
30
1
3
8
33
0
1
33
0
1
9
33
0
1
33
1
0
TOTAL
271
0
9
273
3
4
Cuadro 4. Nivel de contaminación con hongos en los hisopos recolectados en el área B: antes (A) y después (B) de la aplicación del desinfectante comercial (glutaraldehído 7% + amonio cuaternario 26%)
Hongos
A) Antes de la Desinfección
B) Después de la Desinfección con la mezcla de Glutaraldehído
Semana
Baja
Media
Alta
Baja
Media
Alta
1
10
0
0
10
0
0
2
32
0
0
32
0
0
3
34
0
0
34
0
0
4
32
1
1
33
1
0
5
34
0
0
34
0
0
6
32
0
2
32
0
2
7
17
0
0
17
0
0
8
34
0
0
34
0
0
9
24
0
0
24
0
0
TOTAL
249
1
3
250
1
2
Conclusiones
La mezcla sinérgica de glutaraldehído con cuaternario de amonio (Ucarsan®) demostró ser capaz de disminuir los niveles de contaminación tanto con bacterias como con hongos en las muestras recolectadas en los campos de la incubadora tratada.
El desinfectante con glutaraldehído (42%) + cuaternario de amonio (7%) se puede usar en varias aplicaciones para mantener la salud animal, como incubadoras, granjas, vehículos de transporte, etc., con mayor eficacia en el control de la contaminación causada por bacterias y hongos.
La mayor concentración con glutaraldehído (Ucarsan®) mostró mayor eficacia en el control de bacterias y hongos, disminuyendo drásticamente el nivel de contaminación por bacterias en las muestras recolectadas en la incubadora 1.
Además, el glutaraldehído no es corrosivo, es biodegradable y, por ende, puede ser utilizado para el mantenimiento de las granjas con eficacia y sin afectar el medio ambiente.
Bibliografía
Harry EG. 1954. The influence of certain chemicophysical characteristics of formaldehyde on its use as a disinfectant. pp. 217-222. In: Proc. 10th World's Poult. Congr. Edinburgh.
La Marre TM & Martin CH. 1989. Synergistic biocide of 1,5-pentanedial and a mixture of n-alkyl dimethyl benzyl ammonium chloride and n-dialkyl methyl benzyl ammonium chloride. US Patent No. 4800235.
Lancaster JE & Crabb WE. 1953. Studies on disinfection of eggs and incubators. II. The value of formaldehyde gas with particular reference to the concentration resulting from the addition of formalin to potassium permanganate. Br. Vet. J. 190:390-397.
Proudfoot FG & Stuart DKR. 1970. The effect of preincubation furmigation with formaldehyde on the hatchability of chicken eggs. Can. J. Anim. Sci. 50:453-465.
Wright WL, Anderson GW, Epps NA. 1959. Hatchery sanitation. Can. J. Comp. Med. 23:288-290.

Tomado de engormix.com

sábado, 5 de noviembre de 2011

Lincomicina: Vanguardia Antibiótica (ilender CORP)

AUTOR: ilender CORP
INTRODUCCIÓN

La multiplicidad de formas de difusión de las Enfermedades Infecciosas de los animales domésticos, particularmente de las aves, sigue siendo una enorme dificultad para su control. Si por razón alguna, se omite la vacunación de los animales en riesgo, es de imaginar la proporción en que se incrementa el peligro de una epizootia en las zonas o regiones de crianza, con las consecuentes repercusiones económicas.



Se tiene, por ejemplo, la posibilidad de contagio directo de animal enfermo a animal sano; la presencia de fomites o portadores (vectores de diversa clase); infecciones a través de los alimentos, a partir del suelo (esporas de bacterias u hongos) o del aire (virus en suspensión o como partículas llevadas por el viento). Hay que añadir a estos medios la persistencia del foco infeccioso como fuente de proliferación de gérmenes patógenos, más aún si las prácticas de bioseguridad han sido puestas de lado o se ejecutan de manera inadecuada.



Si a la evaluación de estos riesgos se suma las particularidades de cada uno de gérmenes patógenos, se crea un inmenso potencial infeccioso por la virulencia de estos gérmenes, la cual en buena parte de las circunstancias se relaciona con la caída de las resistencias orgánicas de los animales expuestos, debido a factores estresantes (ayunos por muda forzada, temperaturas ambientales agresivas, cambios de alimento, sobrepoblación, parasitosis, entre muchos otros más).



Este potencial de virulencia depende especialmente de dos propiedades que tienen los microorganismos: la capacidad de propagación (invasión) a los tejidos y superficies del cuerpo y la capacidad de elaborar sustancias químicas que destruyen células, tejidos y órganos.



La capacidad de propagarse en los tejidos empieza con discretas formas de resistencia enzimática que poco a poco logra establecer la presencia de sustancias antagónicas a las fuerzas de resistencia o defensa del organismo animal. Es conocido, por eso, que algunos gérmenes poseen cápsula como estructura protectora ante las influencias que pueden serle dañinas.



En estas condiciones los clostridios poseen pocas facultades invasoras, pero son muy peligrosos por las toxinas que elaboran constantemente, y que se absorben al torrente circulatorio a través de la sangre o linfa.



Los microorganismos que por el contrario carecen de toxinas (mycoplasmas) tienden a poseer considerable poder de invasión, produciendo trastornos generalizados o cuadros patológicos en cualquier órgano vital (pulmones, sistema nervioso central, sistema digestivo, etc). Estos gérmenes ejercen su acción dañina en los puntos donde se multiplican aceleradamente, destruyendo así la salud y productividad de los animales a los cuales atacan.

Con estos antecedentes, año tras año las ciencias veterinarias han venido realizando constantes estudios e investigaciones con los que se ha logrado notables progresos en el conocimiento y más adecuada interpretación de los procesos bioquímicos que suceden en la célula microbiana. Se han evidenciado hechos de incalculable valor científico que aclaran la mecánica de los problemas infecciosos e inmunológicos de las aves, tanto que en nuestros días es posible aplicar novedosos sistemas de prevención para las Enfermedades Infecciosas y más aún se cuenta con técnicas de diagnóstico y tratamiento más precisas y eficaces como veremos más adelante.







LA ENTERITIS NECRÓTICA: FACTOR LIMITANTE DE LA PRODUCTIVIDAD



Uno de los problemas que constantemente amenaza la salud y la productividad de las aves, es la presencia de gérmenes patógenos, particularmente los anaerobios que, como se sabe, habitan en la porción inferior del tubo digestivo. Entre ellos destaca la significación del Clostridium perfringens (tipo A y C), germen Gram positivo, causante de la enteritis necrótica (EN) de pollos, pavos y codornices.



Esta enfermedad en sí es un padecimiento sumamente agudo, principalmente en aves criadas en piso; poco se conoce acerca de su modo de contagio, sospechándose que se realiza por vía oral, mediante el contacto con excremento de aves infectadas (Gómez y col., 1992). Para desarrollarse requiere de la intervención de un factor predis-ponente que con frecuencia es una coccidiosis subclínica (Balauca, 1976; Maxley y Page, 1977; Al-Sheikhly y Al-Saieg,1980), la ingestión de cama o bien cambios inadecuados en la dieta (Baba y col., 1992; Riddell y Kong, 1992).



Aparece súbitamente en el lote afectado con fuerte y marcada depresión, renuencia al movimiento, diarrea, plumaje maltratado y muerte repentina (a veces en pocas horas). La mortalidad oscila entre 2 y 10%, pudiendo llegar al 30%, en brotes severos. A la necropsia se observa intestino friable, distendido por la presencia de gases; la mucosa intestinal pierde su epitelio y muestra pseudomembranas adheridas, de color amarillo a verdoso; también puede encontrarse coágulos de sangre o fluído oscuro maloliente; es frecuente además detectar lesiones hepáticas (Lovland y Kaldhusdal,1999). Todo el cuadro así descrito corresponde a una enteritis fibrinonecrótica.



Quian (1998) comenta acerca de la participación de las exotoxinas en la penetración del Clostridium al tejido epitelial del intestino, especialmente las del grupo histotóxicas (alfa y beta) que caracterizan a C. perfringens tipo A. Estas toxinas, según Wenstein y col. (1988) son lecitinasas que se comportan como necrosantes, leucotóxicas y hemolíticas.



Varios autores han reproducido esta enfermedad, en forma experimental. Bernier y col. (1988) por ejemplo, inocularon Cl. perfringens por las vías oral y endovenosa, demostrando que existe mayor mortalidad por inoculación oral.



Con toda esta información hay suficientes elementos de juicio para evaluar el impacto negativo que la enteritis necrótica ocasiona a la salud de las aves afectadas y, particularmente sobre la economía de la industria avícola, tanto que las pérdidas debidas a la reducción de su crecimiento y conversión alimenticia, pueden ser más costosas que la mortalidad del lote afectado.



Investigaciones realizadas con lincomicina, hace varias décadas, han constatado sucesivamente su efectividad frente a cuadros de enteritis necrótica. Maxey y Page, por ejemplo en 1977 condujeron ensayos donde se reprodujo el cuadro de enteritis necrótica en pollos, con aislamiento de Clostridium perfringens. Se evaluaron diferentes concentraciones de lincomicina en la ración, en dos ensayos. En el primero de ellos se utilizó 2 a 100 g del antibiótico por tonelada de alimento y en el segundo, dos a cuatro gramos por tonelada. Se instauró para cada caso un grupo testigo no medicado.



Cada ensayo tuvo seis grupos de tratamiento, según la concentración empleada. Como la coccidiosis clínica causada por Eimeria brunetti y E. maxima fue prevalente, en cada uno de estos ensayos se utilizó el mismo coccidiostato que rutinariamente se empleaba en la granja de experimentación.



El estudio concluyó demostrando que las aves receptoras de linco-micina a la concentración de 2 g/ ton de alimento o más, exhibieron significativa reducción de la mortalidad debida a enteritis necrótica, al compararse con las aves testigo, medicadas con coccidiostato y que no recibieron lincomicina en el alimento (P < 0.05).



De la misma manera Truscott y Al-Sheilhly (1977) reprodujeron la enfermedad al cambiar la ración de harina de pescado por una estándar de inicio, conteniendo Clostridium perfringens en título de 108/g de alimento; utilizando pollos de 2 semanas de edad. La lincomicina se añadió a la ración inoculada a la concentración de 20 g/ ton lográndose reducir significativamente la mortalidad en los pollos. El inoculum de Cl. perfringens se hizo directamente al duodeno utilizando un tubo de resina insertado quirúrgicamente. Se observó también la interrelación que existe entre el número de gérmenes inoculados y el grado de lesiones.



Por su parte Hamdy et al, (1983) comprobaron la eficacia de Lincomicina administrada en agua de bebida, al buscar su óptima concentración para este propósito. Para el efecto utilizaron el antibiótico a razón de 0, .528, 2.114, 8.454 y 33.818 mg / L de agua, durante un período de 7 días y dentro de una población de 2895 pollos de ensayo, los cuales fueron reunidos desde su primer día de edad hasta la aparición de la enteritis necrótica. El estudio terminó tres semanas después de la iniciación de la terapia. Los datos sobre mortalidad se analizaron estadísticamente para concluir que la dosis óptima para alcanzar una respuesta positiva contra la E. N. era de 16.9 mg/L de agua de bebida.



Con posterioridad otros autores (Fuentes, 1985; Huber, 1987) dan cuenta de la efectividad de Lincomicina en cuadros de clostridiosis en otras especies animales.







MICOPLASMOSIS AVIAR Y PORCINA

Como cualquier Enfermedad Infecciosa, la micoplasmosis está al acecho de animales susceptibles y para lograr su instalación en el organismo, aprovecha el aporte de múltiples factores de riesgo, entre los cuales puede citarse el estado de inmunocompetencia del animal, la presencia de gérmenes contaminantes, las inclemencias del tiempo y del ambiente en general, así como factores estresantes propios de la metodología de crianza.

De una u otra manera, los micoplasmas por ser gérmenes invasores no toxigénicos, gradual pero constantemente van deteriorando la eficiencia del fenómeno respiratorio. Los factores de riesgo arriba enumerados, contribuyen al resentimiento de las células esféricas, encargadas de lubricar la red bronquial así como de las células ciliares, responsables de la eliminación de cuerpos extraños del árbol respiratorio (Osweiler, 1998).



Estos fenómenos fisiopatológicos encuentran mayor oportunidad en climas de humedad relativa inferior a 50%; sin embargo si esta humedad se eleva considerablemente, se hace presente el oportunismo de la E. coli para complicar el cuadro clínico de micoplasmosis.



En opinión de Froyman (1986) y Gómez et al (1992), la latencia de M. gallisepticum se modifica por acción de otros gérmenes como Pasteurella, Haemophilus y diversos virus (Marek,Gumboro y viruela) y como responsables de reacciones posvacunales, el virus de New Castle, BI y laringotraqueítis aviar.



La propagación de la micoplasmosis cuenta con el concurso de vectores y fomites contaminados con excreciones y secreciones infectadas, a lo que puede añadirse el papel de las corrientes de aire. Dentro del galpón es importante mencionar la responsabilidad que recae sobre Alphitobius diaperinus, conocido coleóptero de la gallinaza, así como de la mosca doméstica y de las aves silvestres.



La transmisión de M. gallisepticum a través del huevo reviste gran importancia tanto que los programas de erradicación se orientan casi exclusivamente a los reproductores (da Silva, 2000) junto a severos programas de bioseguridad.



No obstante, pese a la extrema aplicación de medidas preventivas, en granjas brasileñas (da Silva, 2000) a fines del siglo XX se pudo comprobar el resurgimiento de la micoplasmosis, probablemente a causa del aumento de la densidad de la población aviar por m2 o por la intensa comercialización de huevos fértiles y pollitos bb; se sospecha igualmente de la reposición de machos durante la producción o del surgimiento de vacunas y antibióticos ineficaces para esta enfermedad.



Tampoco debe descartarse la variabilidad de la virulencia por la facilidad con que las cepas no patógenas evolucionan a cepas altamente virulentas o a cepas atípicas no virulentas. En una u otra forma habrá que considerar también la probabilidad de una respuesta nula o irregular para formar anticuerpos.



La variabilidad antigénica conduce, como es lógico, a errores en el diagnóstico de la enfermedad ya que pueden presentarse falsos positivos o falsos negativos.



Hay que recordar que las aves se contagian por trasmisión vertical (huevos y pollitos contaminados) constituyendo una forma de perpetuar la infección en la parvada. La trasmisión horizontal ocurre principalmente por medios mecánicos a través del hombre, animales y equipos. La trasmisión aérea es probable en tramos cortos de distancia (MS) y es muy alta durante los cuadros clínicos agudos, así como por el incremento del número de aves por lote o área de crianza. En estas circunstancias el uso de antibióticos puede enmascarar la forma en que estaría sucediendo la trasmisión de la enfermedad.







ESTRATEGIAS DE CONTROL

Existe diversidad de opiniones sobre la manera de prevenir y controlar la presencia y difusión de la Enfermedad Respiratoria Crónica (ERC) (Gómez y col., 1992; da Silva, 2000; Talavera, 1985; Takeshita, 1995; Glisson, 1993; etc.). Todos tienen como denominador común la bioseguridad dentro de su significado epizootiológico, administrativo o ambiental. Algunos autores promueven el aspecto inmunitario por vacunación; otros indican medidas administrativas dentro de la crianza, incluyendo la buena práctica de higiene y desinfección, Ventilación, control de la temperatura del galpón y más aún adecuados registros de mortalidad relacionada con la ERC.



Da Silva (2000), dice que la medicación y la vacunación para micoplasmosis solamente deben ser consideradas cuando no sea posible mantener la granja libre, a través de las medidas de bioseguridad. Se postula que el uso continuo de vacunas vivas puede lograr el desalojo de la cepa virulenta de campo, dentro de las granjas infectadas. Sin embargo, se observan algunas desventajas para este procedimiento, pues existe la posibilidad de introducir organismos vivos o nuevos a la granja o sea el riesgo de transmisión horizontal. Es entonces recomendable monitorear constantemente los programas de bioseguridad, para hacer los ajustes necesarios.



En concordancia con lo anteriormente expuesto, la recomendación de usar la antibióticoterapia es permanentemente una poderosa arma de apoyo a los programas de bioseguridad. Gómez (1992) por ejemplo, indica utilizar este medio para detener la invasión de E. coli, resaltando la necesidad de que llegada la circunstancia es menester controlar simultáneamente a E. coli y Mycoplasma. Talavera (1985) por su parte, destaca el empleo de lincomicina, tilosina, espectinomicina y tiamulina entre otros fármacos antimicrobianos.



Raemdonck (1991) igualmente evaluó la sensibilidad de E. coli y M. gallisepticum, aislados en Norte y Sudamérica, frente a drogas tipo danofloxacina, furaltadona, sulfametoxasol / trimetoprim, lincomicina, espectinomicina, oxitetraciclina y tilosina. Los investigadores de Upjon Co. y del Ohio Agricultural Research Center, en 1977 recomendaron la combinación de lincomicina y espectinomicina para reducir la aerosaculitis de los pavos, originada por Mycoplasma meleagridis. En un trabajo experimental in vivo Laber y Schutze (1975) demostraron también la efectividad de la tiamulina frente a la aerosaculitis de pollos y pavipollos, atacados por M. gallisepticum.



Glisson (1993) opina en el sentido de que no existe un solo anti-biótico, sin importar la dosis o duración del tratamiento, que pueda eliminar MG de la parvada. Sin embargo, añade que los antibióticos pueden tener un impacto muy importante en la enfermedad respiratoria y en la producción de huevos ya que minimizan las pérdidas. Dice, que en pollos de engorde los antibióticos tienen como finalidad disminuir la severidad de la enfermedad respiratoria y quizás hacer más lenta su diseminación dentro de la parvada.



Las investigaciones de Serrano (1993) sobre el tratamiento antibiótico de la micoplasmosis son igualmente interesantes pues menciona como fármacos de mayor uso a los macrólidos y las lincomicinas, la tiamulina como diterpénico y las fluorquinolonas. Asevera que el tratamiento terapéutico de la micoplasmosis disminuye los síntomas de la enfermedad pero no la extermina. Añade que el tratamiento de control mediante dosis intermedias (más bajas que las terapéuticas) se realiza en el alimento, durante la época de riesgo con antibióticos de buena absorción oral para conseguir una adecuada concentración mínima inhibitoria.





En lo que atañe a la micoplasmosis porcina son igualmente interesantes los estudios realizados sobre su patogenia, alta prevalencia e impacto económico (Vega, 1995; Andresen, 1990). Otros autores se han referido al tratamiento medicamentoso de esta enfermedad. Así el empleo de tiamulina sola, es recomendado por Glawischnig y Steininger (1976); tiamulina o tilosina en combinación con sulfacloropiridazina y trimetoprim, por Kertheerakul (1994).



Andresen (1990) al respecto, asevera la eficacia de tilosina y tiamu-lina, aunque refiere que se han reportado resultados contradictorios sobre la eficacia de tiamulina.



El uso de enrofloxacina ha sido comentado por Bauditz (1993). Hannan y col. del Centro de Investigación de Salud Animal de Beecham Pharmaceuticals Research del Reino Unido estudió la actividad in vitro de 12 quinolonas y 4 antibióticos contra 15 especies veterinarias de micoplasmas (incluyendo M. bovis, M. hyopneumoniae y M. hyosynoviae) así como otras cepas de Bordetella y Haemophilus, demostrando que la ciprofloxacina era la fluorquinolona más activa contra M. hyopneumoniae. Armstrong (1982) dio a conocer sus experiencias con tetraciclinas, tilosina y lincomicina, afirmando que estos antibióticos son efectivos y ayudan a reducir la severidad de la micoplasmosis por M. hyopneumoniae.



Con posterioridad, Fuentes (1985) recomendó utilizar lincomicina en los cerdos, vía i.m. cada 12 horas, para tratar las micoplasmosis. Finalmente en 1997 el FDA, mediante la regulación 558.325, prescribe lincomicina a dosis de 200 g / ton de alimento, para reducir la severidad de la neumonia micoplásmica porcina causada por el M. hyopneumoniae.



Como ha podido apreciarse, ante la magnitud y persistencia de la ERC se han dado a conocer numerosas e interesantes opiniones para su control, sin dejar de mencionar aquella medida drástica que tiene que ver con la erradicación. Ante semejante posibilidad y frente a situaciones frecuentes donde se hace necesario dar apoyo a los programas de bioseguridad, Lincomicina* es una excelente alternativa por sus singulares propiedades y características, que la ubican a la vanguardia de los tratamientos antibióticos modernos. Veamos las razones para ello:





LINCOMICINA

De acuerdo con Gómez y col. (1992) la lincomicina frecuentemente se asocia al grupo de los antibióticos macrólidos sea por su espectro, por sus aplicaciones clínicas o mecanismos de resistencia desarrollados por las bacterias. A pesar de ello, difiere en su estructura química porque ésta incluye la presencia de un aminoácido unido a un aminoazúcar. Por lo demás, es un compuesto hidrosoluble y estable en soluciones a pH ácido.



Particular característica corresponde a su mecanismo de acción, pues lo realiza frente a bacterias y mycoplasmas, en base a su afinidad por la subunidad ribosomal 50S y la síntesis proteica consiguiente, que es inhibida precozmente al ser interferidas las reacciones de translocación y transpeptidación o sea la transferencia de aminoácidos a la cadena proteica que se está sintetizando por actividad del RNA a nivel ribosomal (Flores, 1971). De esta manera se comporta como bacteriostática. Sin embargo Alvarado (1997) indica que en algunos casos las lincosaminas pueden ejercer acción bactericida, dependiendo del germen y de la concentración que alcance el antibiótico.



Este mecanismo aún está en estudio y al momento sólo permite aseverar que la lincomicina puede afectar a los enlaces peptídicos o la iniciación de la cadena peptídica que empieza a sintetizarse.



La excelencia del trabajo antimicrobiano de la lincomicina, estudiada desde 1970, ha permitido conocer que hay una relación entre las defensas orgánicas del ave y este antibiótico, porque existe una capacidad de penetrar en la membrana de los fagocitos y con ello se aumenta la tasa de destrucción microbiana. Es decir, que además de que la lincomicina llega al suero sanguíneo y a los compartimentos intercelular e intracelular, amplía esta característica al penetrar no sólo dentro de las bacterias, sino también a través de los fagocitos que como defensas orgánicas que son, han incluído dentro de sí al Mycoplasma para eliminarlo y por actividad de la lincomicina se consigue su total exterminio. Este fenómeno se debe a la alta lipofilicidad de la Lincomicina*.



Lo espectacular de este fenómeno radica en que la concentración intracelular es 50 veces mayor que la extracelular. Al mismo tiempo que, como hemos dicho anteriormente, la Lincomicina estimula la quimiotaxis, opsonización y fagocitosis, procesos sumamente importantes que realizan los leucocitos polimorfinucleares en su ruta hacia la destrucción de los gérmenes infecciosos (Gómez y col., 1992).



Se concluye entonces en el sentido de que la eficiencia clínica de la lincomicina se deriva del singular efecto intracelular y extracelular que produce.



Otra característica sobresaliente de la Lincomicina se refiere a su capacidad de inhibir la producción de enzimas y toxinas de ciertas bacterias patógenas (Gómez y col., 1992) por mecanismos de alteración metabólica.



Sobre los aspectos que acaban de señalarse, algunos autores han manifestado sus opiniones. Spinosa y col. (1996) nos hablan, por ejemplo, del grupo de las lincosaminas como drogas que presentan la característica común de conseguir buena concentración en el interior de las células, además de su buena actividad sobre los patógenos de la mastitis (G+), es decir estafilococos coagulasa-negativos, como el S. epidermitis que permanece viable en el interior de las células fagocitarias, resistiendo los tratamientos de la mayoría de los fármacos antimicrobianos que no alcanzan la concentración terapéutica suficiente en el interior de las mencionadas células.



Gómez y col. (1992) nos recuerda que la Lincomicina se aisló del hongo Streptomyces lincolnensis en Nebraska (EE UU) y a través de los años se han sintetizado algunos derivados, entre los que destaca clindamicina. No hay que confundir, sin embargo el uso de uno u otro antibiótico, pues cada uno de ellos tiene sus propias indicaciones y en lo que atañe a clindamicina, además de su costo mayor, existen algunas limitaciones especialmente durante la terapia para los porcinos.



En lo que se refiere al espectro antimicrobiano en aves, se menciona la actividad excelente sobre los micoplasmas (M. gallisepticum y M. sinoviae) y también algunos gérmenes gram positivos tales como Clostridium, Streptococcus sp., Staphylococcus sp. y Haemophilus influenza. Unicamente en estudios in vitro se ha comprobado la inhibición del crecimiento de otras bacterias como E. coli, Pseudomonas aeruginosa, Klebsiella sp. y Salmonella sp., necesitándose para ello mayores concentraciones que las habituales.



En los cerdos es activa contra Mycoplasma, Erisipelothrix, Leptospira, B. anthracis, Corynebacterium, Brachyspira, Lawsonia, Staphylococcus sp. y Streptococcus sp., excepto S. fecalis (Sumano, 1999; Calle, 2002).





Puede esperarse resistencia cruzada con clindamicina u otras lincosaminas, dada su analogía química o modo de acción semejante, fenómeno que aún se discute, aparte de lo que puede suceder frente a cloranfenicol y eritromicina, donde el fenómeno es más bien competitivo por el sitio de acción ribosomal (Colusi, 1994).



Al administrarse la lincomicina por vía oral (sea en agua de bebida o en el alimento) la absorción a nivel intestinal es apreciable para conseguir alrededor de las dos horas adecuadas concentraciones sanguíneas. Se distribuye ampliamente a nivel de los órganos respiratorios (pulmón, tráquea, sacos aéreos), hígado, bazo, riñón, tejido óseo y fluidos del organismo. No atraviesa la barrera hematoencefálica a menos que exista un estado inflamatorio de las meninges y se concentra en un 40% en relación a los niveles plasmáticos.



La Lincomicina se metaboliza en el hígado por reacciones de oxidación, sulfoxidación y metilación (Sumano, 1999) y su principal vía de eliminación es la bilis (77%) para excretarse por las heces. Otra parte (14%) se elimina por vía renal.



Estudios toxicológicos de gran exigencia técnica y científica, se han realizado en los EE UU y en Canadá y en ellos ha quedado demostrado que lincomicina carece de efectos genotóxicos, es decir que no ocasiona problemas de mutación, hecho que se ha comprobado microbiológicamente (S. typhimurium) y en animales de laboratorio (hamsters, ratas e insectos).







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